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impermanencia

Mis aspiraciones son seguramente las mismas de millones de individuos (con tanto miedo y tan ciegos como yo).  Las mismas palabras, las mismas preguntas equivocadas, los mismos cuentos de libertad. Buscando como imbéciles del otro lado del aparador y con la llave colgada en el cuello todo el tempo. Todos pagando la cuota por algo que no vamos a obtener jamás, no mientras la búsqueda sea en los mismos lugares.

Me formé entonces en la fila de la insatisfacción y la infelicidad, vi pasar los más bellos atardeceres estando de pie y enojada. Me asumí parte del ejército de los resentidos, haciendo del enojo arma, escudo y disfraz.  Con la inocencia y belleza de un niño que cree no ser visto al taparse el rostro con las manos pequeñitas, creí que enojada no se notaba el miedo, el mismo miedo que ardía en todos los de la fila, aunque hubiesen llegado antes. Una necesidad de pertencer a lo que sea, al sitio equvicado, a la persona ocupada, al lugar donde no cabe ya nada más.


Tropezando con mis decisiones, la única certeza que se me ha manifestado una y otra vez, es la de la impermanencia. La historia me ha reventado realidades en la cara, en el corazón y en el estómago, dejando el dolor y la realidad irrefutable de que nada me ha pertenecido nunca.

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menos infinito

el álgebra de mis frustraciones resulta en tí, en que soy irremediablemente libre de huir de no estar contigo y dejarte atrás llorarte y dibujarte hasta hacerte salir completa de estas manos que una vez fueron tu envoltura sacarte en lágrimas interminables como la noche primera de nuestros cuerpos hacerte salir de tanto contar tu historia para que se evapore con la tarde apagarte en el sueño de narcóticos y cansancio trabajar, estudiar, crear... llenar mi día de verbos productivos que sustituyan el dolor de no ser el futuro que tus letras de vapor me prometieron el resultado es un absurdo igual al menos infinito después del esfuerzo por sacarte de mis manos, mis ojos, tres líneas y el futuro... nada absurdo obtener nada de la nada como olvidar lo que nunca fué

insomnes

Esta noche nadie duerme. Se tiende en el espacio la nata de pensamientos sobre lo que somos y lo q nunca más Recuerdos, anhelos… deseos atados al sexo y al alma. Soledades desnudas como la noche y una llamada que no se realizó, otra que nadie contestó, otra q fue silencio y espera: deseo de una voz reclamante. Cada uno guardando sus miserias bajo la cama a la espera del desconocido y el tiempo que vendrán de la mano y cantando.

tejido

Este tejido de vidas, y sinsabores… una historia, la nuestra, tuya y mía, la única, ninguna. Efectivamente, los hilos son de tristezas y chistes malos; de tiempo, de espera, de pensamientos y de enojos. Inicio y fin sin fin, en cada vuelta, el mismo lugar, con una línea arriba, pero al fin, el mismo sitio. Una despedida, un adiós, un para siempre que es nunca… nunca absoluto, de esos que la imaginación no alcanza. El corazón se incendia y se apaga, se ahoga en llantos silenciosos, y después, un latir lento, que despierta con el frío matutino, en gris-blanco y verde, en ventana mojada, en tristezas que escurren una a una, deteniéndose de la anterior, empujando a la siguiente. Caminar lento, sin norte, sin caminar realmente. Dos pasos adelante, tres atrás. Con este pensar que me rebasa, abandona mi cuerpo, después abandona al mismo pensar. Gotas caen, pensamientos arrastrando pensamientos, empujando al siguiente momento. Y lo muerto, muerto está… Lo vivo, solo puede quedarse esperando su...