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Victoria

Por un tiempo y como siempre, pensé el futuro distinto. Este futuro, el de hoy en el que reapareces, tiene una dimensión distinta al menos para mi. Probablemente es la primera vez que te veo completa y te respeto tal cual, sin la lastimosa necesidad de cambiarte y que seas otra: la que surgía de expectativas alucinadas, de mis vacíos y mis miedos. Al fin te quité de encima mis carencias, y mis frustraciones. Te empecé a ver con la quietud que da la realidad manifestándose, observo tu verdad floreciendo y comprendo entonces en qué consiste la pertenencia y el amor.

 Libre de mi control, amo que seas tú, saberte real y cierta. Amo mi vida y la tuya, la historia que ambas nos contamos y a partir de la cual fui soltando el peso de no ser honesta y de poner arrogancia donde dolía tener que estar sola conmigo y odiándome.

Pensar en el amor de mi vida fue inquietante por la simple posibilidad de haberlo perdido, hasta que tu presencia me recordó cómo mirarme frente al espejo y reconocerme en mis decisiones y en mi cuerpo. Entonces regresé.

Mi Victoria es entonces darme cuenta de tanto amor, de que no hay nada que perdonar donde no hubo daño porque nada es, ni ha sido personal. La historia de amor resulta entonces perfecta y hermosa. “Hasta la victoria siempre”.

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menos infinito

el álgebra de mis frustraciones resulta en tí, en que soy irremediablemente libre de huir de no estar contigo y dejarte atrás llorarte y dibujarte hasta hacerte salir completa de estas manos que una vez fueron tu envoltura sacarte en lágrimas interminables como la noche primera de nuestros cuerpos hacerte salir de tanto contar tu historia para que se evapore con la tarde apagarte en el sueño de narcóticos y cansancio trabajar, estudiar, crear... llenar mi día de verbos productivos que sustituyan el dolor de no ser el futuro que tus letras de vapor me prometieron el resultado es un absurdo igual al menos infinito después del esfuerzo por sacarte de mis manos, mis ojos, tres líneas y el futuro... nada absurdo obtener nada de la nada como olvidar lo que nunca fué

insomnes

Esta noche nadie duerme. Se tiende en el espacio la nata de pensamientos sobre lo que somos y lo q nunca más Recuerdos, anhelos… deseos atados al sexo y al alma. Soledades desnudas como la noche y una llamada que no se realizó, otra que nadie contestó, otra q fue silencio y espera: deseo de una voz reclamante. Cada uno guardando sus miserias bajo la cama a la espera del desconocido y el tiempo que vendrán de la mano y cantando.

tejido

Este tejido de vidas, y sinsabores… una historia, la nuestra, tuya y mía, la única, ninguna. Efectivamente, los hilos son de tristezas y chistes malos; de tiempo, de espera, de pensamientos y de enojos. Inicio y fin sin fin, en cada vuelta, el mismo lugar, con una línea arriba, pero al fin, el mismo sitio. Una despedida, un adiós, un para siempre que es nunca… nunca absoluto, de esos que la imaginación no alcanza. El corazón se incendia y se apaga, se ahoga en llantos silenciosos, y después, un latir lento, que despierta con el frío matutino, en gris-blanco y verde, en ventana mojada, en tristezas que escurren una a una, deteniéndose de la anterior, empujando a la siguiente. Caminar lento, sin norte, sin caminar realmente. Dos pasos adelante, tres atrás. Con este pensar que me rebasa, abandona mi cuerpo, después abandona al mismo pensar. Gotas caen, pensamientos arrastrando pensamientos, empujando al siguiente momento. Y lo muerto, muerto está… Lo vivo, solo puede quedarse esperando su...