He repetido las mismas palabras desde febrero y ahora tengo la sensación de no entender mi propia lengua. No sé si soy Susana o ella sigue durmiendo. Perdí la noción del tiempo y la espera me llevó a probar los más amargos besos que nuca quise dar. Convertirme en tres personas y tal vez eres una visión del futuro que está aquí a la vuelta pero nuca llega, no termina de caer. Avanzar hacia las puertas que su sonrisa abrió la otra noche y otra vez estoy hablando con su recuerdo.
Esta noche nadie duerme. Se tiende en el espacio la nata de pensamientos sobre lo que somos y lo q nunca más Recuerdos, anhelos… deseos atados al sexo y al alma. Soledades desnudas como la noche y una llamada que no se realizó, otra que nadie contestó, otra q fue silencio y espera: deseo de una voz reclamante. Cada uno guardando sus miserias bajo la cama a la espera del desconocido y el tiempo que vendrán de la mano y cantando.
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