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tres minutos

Somos al mismo tiempo cada una de las ideas que los otros tienen de nosotros mismos. Habitamos pensamientos y sueños en los que morimos y renacemos según el olvido. Soy todas las imágenes que quieras pero soy en tu mente el recuerdo que te amo, tres minutos y la vida es otra, monotonía y trascurrir de días como cigarros en tus dedos y pensamientos en tus labios.

Tal vez no existo, pero aun me estremece recordar tu aliento con memoria visual o táctil. Caminamos ya por Lisboa y no te has enterado porque eres otra con quien duermo y hablamos de que el color es una ilusión, de que el futuro no existe y ya es tarde mi niña, corre que no llegamos.

Amo que no me necesites y no se si piensas en mi. Vives en mí y eres el color de mi día, encerrada tal vez en una ciudad pero infinitamente libre en mi cuerpo que te piensa cada instante. Camino entre estrellas que tus ojos dejaron por aquí en todo esto que voy pisando. Son mi modo de mirarte y besarte, cada ilusión que se tiene de la realidad, cada realidad según el plano en el que nos encontremos esta vez. Seguir escribiendo una historia interminable bordada con la ilusión (una vez mas) de que te quiero, que esperamos ansiosas que sea febrero para reacomodar esta caja de en que ya no importa si te encontré o me has sorprendido, en que lo importante es contemplarte en mis ojos y que el instante sea este eterno encuentro.

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insomnes

Esta noche nadie duerme. Se tiende en el espacio la nata de pensamientos sobre lo que somos y lo q nunca más Recuerdos, anhelos… deseos atados al sexo y al alma. Soledades desnudas como la noche y una llamada que no se realizó, otra que nadie contestó, otra q fue silencio y espera: deseo de una voz reclamante. Cada uno guardando sus miserias bajo la cama a la espera del desconocido y el tiempo que vendrán de la mano y cantando.

menos infinito

el álgebra de mis frustraciones resulta en tí, en que soy irremediablemente libre de huir de no estar contigo y dejarte atrás llorarte y dibujarte hasta hacerte salir completa de estas manos que una vez fueron tu envoltura sacarte en lágrimas interminables como la noche primera de nuestros cuerpos hacerte salir de tanto contar tu historia para que se evapore con la tarde apagarte en el sueño de narcóticos y cansancio trabajar, estudiar, crear... llenar mi día de verbos productivos que sustituyan el dolor de no ser el futuro que tus letras de vapor me prometieron el resultado es un absurdo igual al menos infinito después del esfuerzo por sacarte de mis manos, mis ojos, tres líneas y el futuro... nada absurdo obtener nada de la nada como olvidar lo que nunca fué

Irritable

Es una intolerable desesperación desde donde algo del interior quiere reventar, salir por la piel y por los ojos. Escupir verdades tajantes, absolutas… De golpe único y definitivo, estridente, seco; pero liberador. Soltar en esas verdades todo el peso del pensamiento que moldea en mi rostro incómodas expresiones de cansancio. Crear desde la desesperación. Crear desde el absurdo, de la inquietud extrema y mi falta te paz. Te cambio una gran idea por volver a mi hogar. Arrojo entonces todo el color interno, las palabras que por dentro desgarran la mente, los recuerdos y todo eso que no fue posible.