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Valor y miedo


Un día se instala el miedo y corroe cada pensamiento. De alguna manera hay que sobrevivir sufriendo y funcionando al mismo tiempo. Nadar oceanos de incertidumbre hacia el apauso y la aceptación.

Me obsesioné con la razón y la verdad. Creí lo que me dijeron un par de confundidos persiguiendo sus propios fantasmas de libertad y felicidad. Cerré las puertas e invité a casa al miedo vestido de arrogancia. Una ilusión que es roca, que separa y duele al mirar a los demás a través de la ventana, lejos de mi naturaleza. 

Me perdí de tanto ver afuera. Cansada de no tener ni puta idea, de no saber, caí de rodillas ante la incertidumbre y ahí me quedé un rato hasta conocer mi humildad. Vi entonces verdades cayendo a pedazos al observarlas y considerar que podrían no ser ciertas, revelando la belleza de mi vulnerabilidad, hasta admitir que no necesito nada que no esté ahora mismo a mi alcance.

Dejé de negar mi belleza y mi realidad. Dejé de pealear con Dios y que me quemara ese fuego. Perder. Soltarse. Aceptar. No tener razón. Me doy cuenta de quién soy sin aquello que aprendí a creer acerca de mí. Me quito la ropa ajustada del debería, de una identidad, una nacionalidad, un género, un título. Me doy cuenta de que estoy conmigo sin esfuerzo. Una verdad manifestándose siempre y no podré esconderme ni pretender, ni  resistirme. Reconocer que el amor ya está dado. 

Así, cambiar ilusión por confianza y respetar la realidad. Podría no estar viva y tampoco pasa nada. Todo, absolutamente, sigue sucediendo. 

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menos infinito

el álgebra de mis frustraciones resulta en tí, en que soy irremediablemente libre de huir de no estar contigo y dejarte atrás llorarte y dibujarte hasta hacerte salir completa de estas manos que una vez fueron tu envoltura sacarte en lágrimas interminables como la noche primera de nuestros cuerpos hacerte salir de tanto contar tu historia para que se evapore con la tarde apagarte en el sueño de narcóticos y cansancio trabajar, estudiar, crear... llenar mi día de verbos productivos que sustituyan el dolor de no ser el futuro que tus letras de vapor me prometieron el resultado es un absurdo igual al menos infinito después del esfuerzo por sacarte de mis manos, mis ojos, tres líneas y el futuro... nada absurdo obtener nada de la nada como olvidar lo que nunca fué

insomnes

Esta noche nadie duerme. Se tiende en el espacio la nata de pensamientos sobre lo que somos y lo q nunca más Recuerdos, anhelos… deseos atados al sexo y al alma. Soledades desnudas como la noche y una llamada que no se realizó, otra que nadie contestó, otra q fue silencio y espera: deseo de una voz reclamante. Cada uno guardando sus miserias bajo la cama a la espera del desconocido y el tiempo que vendrán de la mano y cantando.

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